¿Toda la vida laboral?

Expansión 8 feb 2012.

La reforma de las pensiones acometida por el Gobierno socialista, que en julio del año pasado prolongó la edad legal de jubilación hasta los 67 años y extendió de quince a veinticinco años el periodo para calcular la pensión, dio el pistoletazo de salida a una necesaria reestructuración del sistema.

Pero, aunque importantes, los cambios introducidos se antojaban ya entonces insuficientes para garantizar su sostenibilidad a medio y largo plazo ante la funesta progresión del paro y la violenta y continuada destrucción de empleo, que ha dejado sin trabajo a 5,3 millones de personas y a la Seguridad Social en números rojos y por debajo de los 17 millones de cotizantes, dos millones y medio menos que en 2007.

Con estos mimbres, a los que se añade la amenaza del paulatino envejecimiento demográfico y el descenso de la natalidad, lo que provocará que cada vez sean más los ciudadanos soportados por el sistema y menos los que carguen con el peso de su financiación, era evidente que el Gobierno del PP debía completar una reforma que apuntaba en la buena dirección pero que quedó inacabada.

Sus propuestas, esbozadas ayer por la ministra de Trabajo, Fátima Báñez, se adentran por la senda ya trazada, haciendo especial énfasis en la ampliación a toda la vida laboral (es decir, al menos 35 años), del periodo de cálculo de la jubilación. Una decisión que nos igualaría con otros países de nuestro entorno e introduciría racionalidad en el sistema, al hacer más proporcional la relación entre lo aportado al sistema y lo recibido de él.

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