El Sistema Público de Pensiones


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En el año 2015, el gobernador del Banco de España, Luis María Linde, dijo públicamente  que el sistema público de pensiones no estará en condiciones de garantizar unas pensiones como las actuales en el futuro. Esta afirmación se sustenta en un hecho irrefutable: la estructura demográfica de España está cambiando de manera radical, con una población cada vez más envejecida.

El envejecimiento de la población se produce por dos motivos, en primer lugar porque España es uno de los países con menor tasa de natalidad del mundo. Y en segundo lugar porque España es, sólo por detrás de Japón, el país con la mayor esperanza de vida del mundo.

La insostenibilidad del modelo de pensiones actual no es un problema que afecte sólo a España; el resto de los países desarrollados con un sistema público de pensiones como el nuestro se enfrentan a una problemática similar. La soluciones que se han adoptado han sido la de reducir la prestación y endurecer el acceso al tope máximo por ejemplo; retrasando la edad de jubilación hasta los 67 años y cotizar más años, aplicar factores correctores, quitar el mantenimiento del nivel de vida a los pensionistas corrigiendo anualmente por el 0,25% en lugar del IPC, ponderar los 25 años últimos de cotización, etc. pero con esto no será suficiente.

Al haber más jubilados, para poder mantener un nivel aceptable de prestaciones, irremediablemente subirá el gasto.  ¿Pero puede soportar el sistema público de pensiones este aumento del gasto con una población activa que crece menos que la incorporación de población pasiva? La respuesta es rotundamente no. La primera consecuencia la hemos podido comprobar recientemente al ver como se está agotando la famosa “hucha de las pensiones”. Si hace tan solo 5 años había 66.000 millones de Euros de fondo y sabiendo que el el 2017 se agotará, está claro que dentro de 5 años harán falta, como mínimo, otros 66.0000 millones.

En el sistema actual, el pago de las pensiones se sustenta en las contribuciones de los trabajadores actuales, no en contribuciones pasadas que han estado rindiendo una rentabilidad. En otras palabras, la Seguridad Social no invierte lo que usted contribuye para pagarle cuando se jubile, sino que se lo da directamente a los jubilados actuales. Para mantener las pensiones se tendrá que subir entonces la recaudación de las cotizaciones a la Seguridad Social. 

España ya es uno de los países del mundo donde las cotizaciones sociales son más altas. Por ejemplo, si usted es un trabajador por cuenta ajena, el 42 por ciento de su sueldo va directamente a la Seguridad Social, sobre todo a pagar las pensiones de “sus mayores” que ya están jubilados.

¿Qué puede ocurrir si aumentamos este porcentaje, que ya es uno de los más altos del mundo? , no hace falta ser un economista consagrado…

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